Agustí Fernández

Aurora

INFORMACIÓN

Agustí Fernández (piano), Ramón López (batería y percusión), Barry Guy (contrabajo)

Según palabras de Carlos Pérez Cruz /elclubdejazz.com): 

Lejos de la idea previa que se pueda tener de estos tres grandes libre improvisadores, Aurora nos ofrece un retrato pausado, una imagen de amplios espacios que parece completar la mente con la escucha. Como si la música implicara la imaginación del oyente, como si escondiera tras los silencios reverberantes a los personajes de un cuadro intimista.

Agustí Fernández y Ramón López son parte de la delantera más creativa de la música española, aunque el uno por ignorado y el otro por emigrante pueden reclamar la condición de apátridas o reyes de su propio imperio. Agustí, mallorquín de origen y catalán de residencia, ha trasladado a su propio currículo la admiración inicial por maestros tan diferentes como Cecil Taylor o Iannis Xenakis. Lo ha hecho de tantas y tan variadas formas que no puede sorprender la capacidad de convertirse en un pianista íntimo y etéreo en este Aurora tan autobiográfico (temas con el título de su localidad de residencia, de uno de sus primeros profesores, Don Miquel...). Ramón, alicantino de origen y parisino de adopción, ha transgredido tantas leyes de la lógica musical que parece increíble que siga manteniendo intacta su capacidad para sorprender. Su labor en esta grabación es la prueba del algodón de quienes dudan de tan peculiar historial. Su imaginación no encubre deudas técnicas. La capacidad para responder con una percusión tan nerviosa como contenida a la propuesta de Agustí es la prueba (una más).

El británico Barry Guy es el complemento de prestigio europeo de este Aurora. Nombre básico de la lista de libre improvisadores europeos, fundador de la London Jazz Composers Orchestra, músico con experiencia en formaciones clásicas y líder de la Barry Guy New Orchestra (con Agustí Fernández entre su personal), es a su vez el copropietario (junto a su mujer, la violinista Maya Homburger) del sello en el que se edita este trabajo. Discreto como la música exige, no esconde con el arco su capacidad de expresarse con un bagaje más propio de artistas clásicos que de jazzmenal uso. Una habilidad al alcance de muy pocos y muestra de cómo la amplitud de miras enriquece la música.
 

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